Expansión.com: Auditoras: quedan las 'Cuatro Grandes'
12, 27 de 2006-03-27 de 2006
Auditoras: quedan las 'Cuatro Grandes'Desde 1986, el sector de la auditoría ha vivido un proceso de fusiones que ha reducido, de nueve grandes actores, a un cuarteto de firmas de auditoría que se encargan de revisar las cuentas de las mayores compañías del mundo.
Expansión.com (02.02.2006)
"La unión hace la fuerza". Este parece ser el dicho popular que las auditoras han aplicado al pie de la letra durante los últimos veinte años. De las nueve grandes compañías del análisis de cuentas que existían en el mundo, hoy sólo quedan cuatro: Ernst&Young (E&Y), KPMG, Deloitte y PricewaterhouseCoopers (PwC).
Fusiones y desapariciones han sido las principales fórmulas que han seguido las firmas para crecer en el mercado. Unido a estas operaciones ha estado la necesidad de acompañar a la internacionalización de las grandes empresas. Las auditoras han crecido en tamaño y han ubicado localizaciones todo para mejorar y continuar la oferta de sus servicios para sus clientes.
La primera de las fusiones que se ha vivido en estos veinte años se produjo en 1987, con la integración de las firmas PMI y KMG conformando la actual firma suiza KPMG. La segunda, y realizada a continuación, fue en 1988, cuando Ernst & Whinney firmo un acuerdo para integrarse con Arthur Young. Tras la finalización de estas operaciones, unida a la de Deloitte a comienzos de los noventa, dejó paso a un tiempo de tranquilidad y de prosperidad a las compañías.
Caso Enron
Pero llegó el año 2001, y la energética americana Enron se declaró en quiebra, con la consiguiente salida a la luz del escándalo. El Departamento de Justicia estadounidense comenzó entonces una investigación, en la que la firma Andersen fue acusada de destrucción de documentos y de obstrucción a la justicia. Un proceso que llevaría a su desaparición en 2002. En el mundo las firmas componentes de las red Andersen Worldwide se escindieron y se unieron a otras firmas rivales. En España, Andersen se fusionó con Deloitte.
El caso Enron abrió la puerta a la desconfianza en los mercados y a un movimiento legislador por parte de los Gobiernos de Europa y EEUU. El objetivo de las regulaciones era controlar las relaciones entre las empresas y sus auditores.
En EEUU, la ley que quiso poner fin a los desmanes provocados por el caso Enron, y otros como Worldcom, fue la Sarvanes-Oxley, que de forma estricta obliga al cumplimiento, por parte de las empresas y de las auditoras, de unas medidas que velan por la seguridad y que intentan evitar los escándalos contables.
Esta ley, que impone prácticas de gobierno corporativo a todas las empresas cotizadas, ha devuelto y elevado la confianza de los accionistas en los empresarios. Tanto es así, que un porcentaje mayoritario de las compañías del ránking más admiradas por el valor que dan al accionista responde a las que tienen su sede en EEUU.
En España, a la ola de transparencia mundial, tras escándalos como Enron y WorldCom, se unió el caso Gescartera, que desembocó en la mayor multa de la historia de la auditoría en España: 632.000 euros a Deloitte, la auditora de la firma de valores. Este caso, que reveló un agujero contable de 18.000 millones de pesetas (3.000 millones de euros) en la agencia de valores, precipitó la dimisión de la presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Pilar Valiente, y la renovación de su cúpula.
El Gobierno del PP aprovechó entonces para abordar una reforma de la auditoría, a través de la Ley Financiera. Hasta ese momento, en España sólo regulaba la actividad auditora la Ley 19/1988 de Auditoría de Cuentas. Aprobada por el Gobierno socialista, establecía una normativa a nivel nacional similar a la existente en los países miembros de la Unión europea en materia mercantil. Entre otros aspectos, establecía que las empresas debían presentar sus cuentas bajo la supervisión y el visto bueno de una sociedad de auditoría.
La regulación que entró en vigor en 2002 estableció limitaciones a las auditoras, para impedir, por ejemplo, que presten servicios de consultoría tecnológica, control interno, o la defensa del cliente ante un tribunal, a una compañía cuyas cuentas anuales revisen. Además, el cambio de la ley afectó a temas clave como la sustitución obligatoria de equipos y socios encargados de una auditoría, las pruebas de acceso a la profesión de auditor, la supervisión de las firmas por el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC), la formación continuada de los auditores, y la creación obligatoria de comités de auditoría en las empresas cotizadas.
Las NIC
En 2003, España aprueba la implantación de las normas de contabilidad internacional, de forma que se puedan compatibilizar las normativas contables de diferentes países y tener un conocimiento real de las cuentas de las empresas. En este campo, las auditoras han jugado un papel especial, en cuanto que han aconsejado a las empresas cómo hacer y favorecer este cambio.
La octava directiva, que regula la profesión de auditoría en Europa, y que fue aprobada en septiembre del año pasado, puede suponer el comienzo para que este colectivo asiente sus bases y logre la estabilidad. En concreto, la directiva ha centrado su debate en cuestiones relativas a la rotación de las firmas, a la obligatoriedad del comité de auditoría para las empresas no cotizadas, la independencia de la profesión, la responsabilidad limitada de los profesionales, y el informe único de auditoría.
Entre sus conclusiones, esta directiva solicita a la Comisión Europea que realice un informe que analice la responsabilidad de los auditores en los casos de escándalos financieros antes de 2006.
El susto de KPMG
Pero la auditoría no parece trabajar tranquila, ya que, el año pasado, la firma KPMG estuvo a punto de desaparecer y de dejar las cuatro grandes en tres. Ese fatal desenlace no se produjo, gracias a un acuerdo entre el Departamento de Justicia de EEUU y la auditora, que ha permitido a la firma evitar una querella por la venta de productos financieros destinados a la evasión fiscal (denominados tax shelders) y por obstruir las investigaciones de la Justicia.
A través de este acuerdo, la auditora tuvo que reconocer públicamente que cometió fraude con la venta de estos productos, y que obstruyó el trabajo de la Justicia. También, durante tres años, un interventor independiente controlará las actividades de KPMG. Un mal menor, frente a su total desaparición.
Tras Enron, los gobiernos han regulado las relaciones entre empresa y auditora
Pricewaterhouse y Coopers & Lybrand
El 1 de julio de 1998, tras un largo proceso de fusión, nació la firma de auditoría que se convirtió y continúa siendo líder en el mundo. Esta compañía fue fruto de la fusión entre las auditoras Coopers & Lybrand y Pricewaterhouse, hasta ese momento la cuarta y sexta en el ránking mundial respectivamente. De esta forma la compañía resultante arrebataba el liderazgo del sector a la red internacional Andersen Worldwide en el mundo, y también en España.
El origen de la firma Pricewaterhouse proviene de su fundador Samuel Price, un contable, que comenzó a trabajar en Londres en 1849. En 1865 forma parte de una sociedad con Edwin Waterhouse, que a partir de 1874 empezó a ser conocida como Priwaterhouse.
Como consecuencia del comercio entre el Reino Unido y los EEUU, Pricewaterhouse abrió una oficina en Nueva York en 1890. El origen de Coopers proviene de 1854, cuando William Cooper estableció su propia compañía en Londres. Coopers & Lybrand es el resultado de una fusión en 1957 entre Cooper Brothers & Co; la firma Lybrand; la sociedad Ross Bros & Montgomery y una canadiense McDonald, Currie & Co.
PricewaterhouseCoopers facturó 224,6 millones de euros en 2004.
Por áreas, el negocio de la auditoría reportó a las cuentas de la compañía 104 millones de euros, la consultoría, 36,5 millones de euros, y el asesoramiento tanto legal como financiero 84,1 millones de euros. En la actualidad PwC posee 2.308 empleados en España, de los que 75 son socios, y 21 oficinas.
El susto de KPMG en verano hizo temer la reducción a sólo tres grandes firmas
La unión de Arthur Andersen y Deloitte
Arthur Young, estudiante de leyes en la Universidad de Glasgow, decidió dejar Europa para continuar su carrera en EEUU. En 1906, forma con su hermano Arthur Young & Company. En otra ciudad norteamericana, Cleveland, dos hermanos -Alwin y Theodore Ernst- abrieron en 1903 Ernst & Ernst, una firma pequeña de contabilidad pública.
Tras el comienzo de estas oficinas, los negocios de Arthur y de Ernst, con sus respectivos hermanos, se posicionaron como consejeros empresariales que usaban la información contable como una herramienta valiosa, enfatizando continuamente entre su gente la necesidad de atender el negocio del cliente. En los años 70, los clientes requirieron servicios más profesionales a nivel mundial. De esta forma, en 1979 se culmina la fusión de Ernst & Ernst con la firma Whinney, Murray & Company, dando como resultado la asociación mundial de Ernst & Whinney.
No fue hasta 1989 cuando los negocios empresariales de Ernst y Arthur se unieron definitivamente. Ese año Ernst & Whinney se fusiona con Arthur Young & Co, para crear Ernst & Young, la primera firma integrada de servicios profesionales en los Estados Unidos. En la década de los noventa, justo con la fusión entre Pricewaterhouse y Coopers & Lybrand, E&Y anunció su proceso de fusión con la compañía suiza KPMG. Las investigaciones de la Comisión Europea por verificar que esta operación no suponía un efecto negativo para la competencia, dio al
Por Francisco Jesús Sierra Capel |
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En: Auditoría y Contabilidad