Expansión.com: entrevista a Manuel Acero, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid
1, 06 de 2006-04-06 de 2006
Entrevista a Manuel Acero, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid: "Si se hace mal, el Proceso de Bolonia puede ser un gran riesgo para la industria española"
En medio de la reestructuración del mapa de titulaciones que impone el proceso de Bolonia, los ingenieros industriales se oponen a que se mermen las atribuciones profesionales, el carácter multidisciplinar y la formación básica de su carrera
Expansión.com (21.03.2006) - PDF (Zip)
La Universidad española vive un momento crítico. La adaptación al futuro Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) -el llamado proceso de Bolonia- se encuentra en un momento decisivo, con el diseño del futuro mapa de titulaciones universitarias.
La semana pasada, el Ministerio de Educación detalló los últimos avances en la elaboración de este mapa. Muchos sectores se han opuesto a la última versión, que fue presentada por el secretario de Estado de Universidades e Investigación, Salvador Ordóñez.
Entre estos, destacan los ingenieros industriales, que han visto cómo el Ministerio de Educación parece dispuesto a regular un Grado (tres años) que otorgaría el título de Ingeniero Industrial, y que tendría cuatro especialidades. Manuel Acero, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid, explica las razones de los profesionales de su ámbito para oponerse a ello: "Los ingenieros industriales hemos sido los más contundentes en defender que no había que tocar la carrera".
Pregunta: ¿Por qué no aceptan esta nueva configuración académica?
Respuesta: No es ni mucho menos por inmovilismo. Sencillamente, la carrera está en su mejor momento histórico, y tiene 150 años de vida. La carrera funciona maravillosamente, los estudiantes españoles barren en comparación con los de otros países, las empresas cada vez demandan más ingenieros industriales, los alumnos se apuntan a la carrera decididamente...
P.: ¿Por qué se ha llegado a esta discrepancia con el Gobierno?
R.: Después de largos periodos iniciales de desencuentros, para mejor decir, de nula comunicación con la Administración, se habían establecido cauces de información y colaboración, más de lo primero que de lo segundo que, para nuestro criterio, habían producido unos resultados satisfactorios en los que nuestra carrera quedaba adecuadamente posicionada como un posgrado de cinco años (3+2) con atribuciones propias. Más o menos, se llegó a un consenso aceptable.
P.: ¿Qué es lo que ha roto ese consenso?
R.: El pasado 7 de febrero se publicó en prensa una filtración en la que al Grado -tres años- se le otorgaba el título de Ingeniero Industrial. Eso es algo que no admitimos. Los actuales ingenieros van a convivir con personas que tienen una formación muy inferior y se van a llamar exactamente igual. La segunda pega es que aparecen menciones en el grado, especialidades. Siempre las ha habido en la carrera de Ingeniería Industrial, pero una vez que se ha profundizado en la formación.
P.: ¿Cuál es la principal amenaza de este cambio de regulación?
R.: Detrás de esto puede estar, esperemos que no, la intención de romper el concepto de carácter multidisciplinar de la carrera, que es su esencia fundamental. A esto nos opondríamos con todos nuestros medios y capacidades.
P.: Según la nueva propuesta, ¿las atribuciones profesionales para el Grado serían las mismas que las de los actuales ingenieros?
R.: Esa es una de nuestras grandes preocupaciones. El Posgrado debe tener más atribuciones que el Grado. Las razones las entiende cualquiera: si hacemos una formación racional, el Grado tiene que dar las enseñanzas básicas, más de ciencias que de tecnologías, y las especialidades deben aparecer en el Posgrado. Es irrenunciable, lo contrario es como decir que no existes.
P.: Ustedes defienden que la carrera debe quedarse como estaba.
¿Es necesario el proceso de Bolonia?
R.: El proceso de Bolonia es inevitable, entre otras cosas, porque vivimos en un mundo globalizado, y el Espacio Europeo de Educación Superior procurará una mayor transparencia. Se podrán comparar titulaciones de países diferentes, ver el peso de unas frente a otras y facilitar el intercambio de profesionales. También mejorará la calidad. Si se hace bien, todo será para mejor. Pero si se hace mal, puede ser muy grave, podrían perderse titulaciones necesarias para estar en un mundo globalizado, e incluso podría afectar a la industria española, si no se cubren nuestras propias exigencias. Hay mucho riesgo de cometer errores importantes, consideramos que hace falta valentía para enfrentarse a lo que va mal en este proceso. Y nosotros lo hemos hecho.
P.: ¿A qué responde la postura del Gobierno?
R.: No somos capaces de entenderlo. Estos cambios de repente nos parecen fuera de lugar, nos molestan y no los aceptamos. No descartamos la posibilidad de salir a la calle, aunque no sea nuestro estilo ni nuestro carácter.
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Pasos hacia el Espacio Europeo de Educación Superior
El aspecto que más problemas está dando en el camino hacia el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), es la nueva configuración de los titulos universitarios. En el caso de España, las actuales titulaciones, enmarcadas en dos niveles diferenciados (Diplmatura-Licenciatura; Ingeniería Técnica-Ingeniería Superior; Arquitectura Técnica-Arquitectura), deberán pasar a un solo nivel (el de Grado). Estas titulaciones tendrán una carga lectiva que se situará en los 180 créditos europeos, o bien en los 240; es decir, en tres o cuatro cursos lectivos.
En principio, los títulos de Grado de tres años también habilitarán para el ejercicio profesional -uno de los aspectos más discutidos en algunas carreras-, pero el Ministerio de Educación ya ha señalado que estos estudios necesitarían de un año más para conseguir el título oficial y no solamente el diploma académico (sin valor profesional).
Se van a establecer, además, dos tipos de títulos de Posgrado: por un lado, el de Máster, que dejará de ser un estudio propio de cada universidad y será un título oficial. Estos estudios tendrán una carga lectiva de entre 60 y 120 créditos europeos (uno o dos cursos académicos). Por otro lado, el título de Doctor seguirá siendo el máximo grado académico y se obtendrá tras realizar una Tesis Doctoral.
Expansión.com (21.03.2006) - PDF (Zip)
Por Francisco Jesús Sierra Capel |
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