Expansión.com: Una oportunidad para las universidades españolas
12, 06 de 2006-04-06 de 2006
Una oportunidad para las universidades españolas, por Carlos Marquerie, Director General de Lanefour Strategy & ManagementEl Espacio Europeo de Educación Superior supone la necesidad de una redefinición de los planes de estudio en España
Expansión.com (09.03.2006) - PDF (Zip)
La Unión Europea presenta, entre sus objetivos principales, la coordinación de las actuaciones políticas entre los Estados miembros de la Unión. Este objetivo, nacido dentro de un marco económico, se ha extendido al ámbito de la educación superior como elemento clave para el desarrollo social y el enriquecimiento de la ciudadanía europea, propiciando un proceso de armonización de los sistemas universitarios nacionales europeos.
Este proceso se inició en 1998 con la Declaración de Sorbona como una declaración conjunta entre Alemania, Francia, Italia y Reino Unido, que establece el compromiso de la promoción de un marco educativo común de referencia, que permita el reconocimiento externo de titulaciones, favorezca la movilidad de la comunidad universitaria, así como la absorción de titulados europeos en el mercado laboral, y mejore la competitividad de las universidades europeas. Posteriormente, se vio refrendado en 1999 por parte del resto de países miembros de la Unión con la firma de la Declaración de Bolonia.
El proceso de convergencia iniciado implica nuevos retos para los sistemas de educación superior europeos, así como la introducción de cambios sustanciales, tanto en la estructura de las enseñanzas universitarias, como en el funcionamiento de las mismas. En particular, la integración del Sistema Universitario Español en el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) supone su adaptación al sistema europeo de transferencia y acumulación de créditos (Ects), que presenta en la definición del concepto básico de crédito el aspecto clave para culminar el proceso de convergencia, transformando el crédito basado en las clases presenciales del alumno, en el nuevo crédito europeo, asociado al volumen de trabajo del estudiante.
Este hecho presenta la necesidad de una redefinición de los planes de estudio, así como de las programaciones docentes en todas las universidades del sistema nacional.
El EEES ha configurado, por tanto, un escenario de reestructuración e integración de los actuales mapas de titulaciones. Asimismo, propiciará la aparición de oportunidades únicas en las universidades para desarrollar nuevas competencias, a través de la implantación de titulaciones que impliquen nuevas ventajas competitivas o comparativas, para construir estrategias de especialización y diferenciación.
La redefinición de la oferta universitaria implicará un nuevo catálogo de títulos, con un menor número de titulaciones de grado y con una oferta más amplia de postgrados como elementos clave para la diferenciación, propiciando un proceso paralelo de reflexión estratégica, en el que las universidades deberían plantearse cuáles son sus ventajas competitivas y hacia qué modelo de universidad desean aproximarse. Por otro lado, esta redefinición de la oferta implicará también una mayor adaptación de varios ámbitos, del modelo organizativo de las universidades, académico y de gobierno y gestión. Se requerirá un menor número de departamentos, buscando su flexibilidad y adaptabilidad a las necesidades del mercado.
Y, por otra parte, los recursos de la institución, las infraestructuras o los recursos financieros deberán adaptarse al nuevo escenario competitivo, redistribuyéndose en función del nuevo catálogo y reubicándose de acuerdo con criterios de funcionalidad, competencias y eficiencia.
Este proceso de reflexión estratégica de las universidades españolas ha de incluir también la movilidad estudiantil y de la comunidad universitaria, una de las grandes apuestas del proceso de convergencia.
En este sentido, la inclusión del aprendizaje de lenguas extranjeras se presenta como elemento de diferenciación y permitirá la internacionalización que se pretende, el aumento de la movilidad y una mayor integración europea.
El impacto estratégico que han de buscar las universidades para provocar elementos de diferenciación debe apostar por la incorporación de las nuevas tecnologías y fomento de la innovación en todos los ámbitos universitarios -académicos y administrativos-, diseñando actuaciones para converger en este sentido con el resto de los países europeos. En esta búsqueda de elementos diferenciadores, las universidades deberán integrar en sus políticas procesos de márketing universitario y promoción, que les permitan darse a conocer y captar alumnos en este nuevo contexto altamente competitivo.
Expansión.com (09.03.2006) - PDF (Zip)
Por Francisco Jesús Sierra Capel |
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